La razón de que los pies de las embarazadas crezcan es la relaxina, una hormona que se segrega siempre pero que alcanza algunos picos durante el embarazo, cuya función es ayudar al bebé  a desarrollarse y favorecer su salida en el parto, al relajar los ligamentos de las articulaciones de la pelvis, haciéndolos más elásticos y permitiendo que se abra más y se ensanche así el canal del parto.

Pues bien, la misma relaxina que ayuda a la pelvis a abrirse hace que el resto de ligamentos sean también más elásticos y ahí es donde entra el pie de la embarazada. Al haber más elasticidad, el arco del pie se aplanan ligeramente (con ayuda del aumento de peso) y por esta razón el pie es algo más grande durante el embarazo.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.